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sábado, 7 de febrero de 2015

Lluvia



Extremado oriente





Parece mentira

Aquel vendaval causó un gran revuelo, nunca mejor dicho. No es que no hubiera habido antes otros vendavales, pero en aquella ocasión la fuerza del viento hizo de las suyas y de pronto, sin más ni más, todas las mentiras fueron arrancadas de cuajo y salieron despedidas por los aires. Algunas se arremolinaron en las esquinas y comenzaron a girar en círculos como si jugaran al pilla pilla. Otras, de más peso, formaban bolas enormes que rodaban por las calles engullendo nuevas mentiras a su paso, al más puro estilo de las bolas del oeste. Pero, sin duda, lo mejor de todo eran las caras de la gente: los había que, al ver volar sus mentiras, sólo acertaban a poner cara de disimulo, de "esta mentira no es mía" y miraban hacia otro lado tratando de ignorar lo comprometido de la situación. Otros, perdida ya toda compostura, se afanaban en sujetar sus mentiras e intentaban inútilmente mantenerlas en su sitio. También había quien se limitaba a mirar divertido la situación, seguramente porque descubría en el viento un inesperado aliado que por fin ayudaba a confirmar tantas sospechas. El saberse con razón siempre es motivo de júbilo, aunque a efectos prácticos lo mejor pueda ser no tenerla. Y así, ráfaga va ráfaga viene, el viento sopló sin pausa durante tres días y tres noches, hasta que por fin el cuarto día amainó. Con la calma todos fueron volviendo poco a poco a sus quehaceres habituales, tratando de acostumbrarse a aquella situación tan repleta de verdades. Hubo quien se atrevió a asegurar que no tardaría en haber nuevas mentiras en el sitio de las antiguas. Y también hubo quien lo tachó de mentiroso. Y una vez más, aunque sólo fuera por motivos prácticos, hubiera sido mejor que este último tuviera razón.

lunes, 19 de enero de 2015

El país del Cortoplazo

Cuando al presidente del país de Cortoplazo le regalaron por su cumpleaños un valioso kit para aprender a pensar a largo plazo, no supo bien qué hacer con él. Tampoco tuvo paciencia para intentar averiguarlo (estaba muy ocupado tomando decisiones que produjeran beneficios grandes y rápidos), así que, tal como lo recibió, sin siquiera perder el tiempo en sacarlo del envoltorio, lo regaló a su hijo pequeño para que este se entretuviera con él (ya se sabe... los niños se entretienen con las cosas más inútiles). Y así fue como el presidente del país de Cortoplazo perdió la oportunidad de aprender a hacer las cosas pensando no sólo en el hoy, sino también en el mañana. Ahora está por ver si al menos el niño aprendió algo jugando con el valioso kit, pero eso solo se podrá saber a largo plazo (y siempre y cuando el país de Cortoplazo no se haya ido antes al carajo).

jueves, 8 de enero de 2015

Un amor imposible

El segundero, que bebe los vientos por la aguja de marcar las horas, de amores imposibles sabe un rato.

La escala de grises

La escala de grises miró con cierta envidia a la escala de valores, siempre tan digna y respetada por todos mientras ella languidecía presa de sutilezas cromáticas que nadie sabía apreciar.

La envidia no es una buena consejera -le espetó de pronto su compañera.

Sintiéndose delatada por aquel despreciable sentimiento, la escala de grises enrojeció y, por un momento, deseó no haber abandonado nunca su agrisada existencia.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Amores que matan

El lápiz no pudo prever que enamorarse de la goma le traería tantos problemas. Ya consumido por aquel amor traicionero, comprendió que estaba escrito que entre ellos la cosa acabaría mal.

viernes, 14 de noviembre de 2014

La promesa

La promesa, cansada de su condición de tener que esperar eternamente para poder hacerse realidad, decidió un día sublevarse y convertirse en hecho. Indudablemente se hizo más firme, más concreta, pero para qué negarlo, también perdió parte de su encanto... Y es que sin saberlo, cerró la puerta a todas aquellas cosas que todavía podía llegar a ser para quedarse solamente con lo que, de hecho, ya era.

viernes, 18 de julio de 2014

El camaleón daltónico

Cuando llegó el momento de camuflarse, el camaleón daltónico cerró los ojos, dejó su mente en blanco y se dejó ir lentamente, tiñéndose de un color que no venía de fuera, sino que le salía de bien adentro. Y aquel extraño color, al derramarse sobre el entorno, creó una combinación cromática inesperada, diferente a todo lo que se había podido ver por allí hasta entonces.

miércoles, 2 de julio de 2014

La lombriz presumida

La lombriz se había enamorado de aquellas gafas de sol. Eran elegantes, divertidas y le sentaban bien a la cara. Sólo había un problema: ella vivía bajo tierra y nunca le daba el sol.

jueves, 5 de junio de 2014

Una de papeletas

La papeleta sintió una gran ilusión en el momento en que se precipitó hacia el fondo de la urna; era la primera vez que realizaba aquel viaje y estaba llena de curiosidad... Para su sorpresa el aire allí dentro era denso, mucho más de lo que había imaginado y no fueron pocas las papeletas que la miraron con recelo...

martes, 13 de mayo de 2014

El país de hacer y deshacer

En el país de Hacer y Deshacer todos estaban muy ocupados. Cada día los médicos se dedicaban a hacer de tripas corazón, los ingenieros especializados en renovables hacían aspavientos y los políticos, por su parte, no podían evitar hacer oídos sordos. También había albañiles que hacían castillos en el aire y carpinteros que, con paciencia de santo, hacían una y otra vez tabla rasa. Ademas, los abogados de familia no perdían oportunidad de hacer el primo y los traductores se hacían continuamente el sueco... Imaginaos si todos estaban ocupados en aquel país, que hasta los actores porno se hacían la picha un lío... Y sin duda os preguntareis quiénes eran los que deshacían en el país de Hacer y Deshacer. Pues la verdad es que no lo sé, pero yo me deshago en elogios hacia vosotros por haber aguantado leyendo hasta aquí.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El cerdito y la PAH

El cerdito miró orgulloso su nueva obra recién acabada. De muros recios, aquella casita sería su nuevo hogar. No había escatimado en nada para construirla: los mejores ladrillos, las puertas más resistentes, las tejas más duraderas, en definitiva, todo lo necesario para resistir los más duros embates del lobo... A él no le pasaría lo que a otros, que habían visto cómo la inclemente fiera hacía volar sus endebles casitas por los aires...

Lo que no sabía el cerdito es que lo del lobo es cosa de cuentos, por eso su sorpresa fue mayúscula cuando vio cómo su casita se elevaba dentro de una burbuja gigante, tan real como la vida misma, que la mecía en el aire y la alzaba cada vez más alto. Y su sorpresa se tornó estupor cuando vio que de tan arriba que estaba, la burbuja se pinchaba y su casita, sucumbiendo a la fuerza de la gravedad, se precipitaba estruendosamente contra el suelo y se hacía añicos. Y yo me pregunto como será la casita del cuarto cerdito, la que resista las embestidas del lobo y de la gran burbuja. Estoy segura de que a más de uno le arreglaría la vida saberlo.

martes, 6 de mayo de 2014

Una lección de ortografía

La coma se quejó al punto de que siempre era muy tajante y poco conciliador. El punto, ofendido, contraatacó y dijo a la coma que ella, en realidad, era una indecisa y una medias tintas. Por su parte, el signo de admiración, miraba la escena nervioso y, sin poder contenerse, gritó a los otros que aquella situación era inaguantable. No sé por qué siempre tenemos que acabar discutiendo, se preguntaba una y otra vez el signo de interrogación, de verdad que no lo entiendo. Lo que tenemos que hacer, explicó la tilde, es dejar de pelearnos por tonterías y poner el acento en las cosas verdaderamente importantes. ¡Silencio! ¡Viene alguien!, susurraron al unísono los puntos suspensivos... En efecto, la que llegaba apaciguadora era su madre, la sra. Ortografía, que enseguida puso orden y les explicó a todos lo importante que es respetar las diferencias y particularidades de los demás. Todos tenemos razón de ser y las diferencias en realidad son una riqueza. Es importante que aprendamos a respetarnos. Todos asintieron y la sra. Ortografía, satisfecha por la actitud de sus hijos, dio media vuelta y volvió a salir de la habitación. Tras un breve silencio, el punto, no sin un cierto toque de arrogancia, le espetó a los demás que se callasen de una vez por todas, que lo que había que hacer ahora él lo sabía hacer mucho mejor que nadie. Es obvio que esto del respeto a los demás no siempre se aprende a la primera (ejemplos tenemos a miles), pero mal que pese, era cierto que había llegado su gran momento y, con gran solemnidad, el punto dijo, colorín colorado, este cuento se ha acabado, y se plantó inamovible al final de la frase.

miércoles, 30 de abril de 2014

La cortina

La visión de aquel ser humano agonizante resultaba tremendamente impactante y por eso se decidió cerrar la cortina... no fuera a ser que tuvieran que verse confrontados con el horror de sus propios actos. Aunque no parece tan difícil llegar a pensar que algo tiene que estar muy podrido para que sea necesario administrar la "justicia" con los ojos cerrados, ninguno de los asistentes lo llegó a pensar... más fácil que pensar era dejar que, llegado algún momento delicado, alguien continuase cerrando la cortina.

martes, 29 de abril de 2014

A soñar y soñar, todo es empezar

El bando que acababa de leer el alcalde lo decía bien claro: ante la predominante situación de deterioro social y moral de los ciudadanos y aún sabiendas de que no se podía obligar a nadie a hacerlo, desde el ayuntamiento se rogaba encarecidamente a todos los ciudadanos y ciudadanas de bien que dedicasen al menos una cuarta parte de su jornada diaria a soñar... y no sólo eso, pues no bastaba con hacerlo de una manera pasiva, como quien ve ante sí un partido de fútbol o una película, sino que debían implicarse en sus propios sueños y hacer todo lo posible para que estos, algún día, se hicieran realidad.

Es cierto que muchos se quedaron un poco confusos sin saber muy bien qué hacer (seguramente llevaban demasiado tiempo taponando concienzudamente cualquier fantasía incipiente y no sabían bien cómo empezar a soñar), pero los más soñadores se pusieron enseguida manos a la obra. Al poco tiempo, y como quien no quiere la cosa, estos ya habían arrastrado a los más reticentes y como en realidad esto de soñar no es tan difícil (sólo hay que permitirse a uno mismo hacerlo), pronto todos cumplían con creces la sabía ordenanza del alcalde. Y podéis creerme que se solucionaron muchos de los problemas que incomodaban a la noble villa y yo, sin ir más lejos, estoy pensando seriamente lo de empadronarme allí.

viernes, 25 de abril de 2014

Mi vecino del 5º

Mi vecino del 5º, el Sr. Eufemismo, ha decidido marcharse del país. No es que aquí le vayan mal las cosas, no, más bien al contrario, me ha dicho. No es que se haya visto obligado a optar por la movilidad exterior, ni que haya sido víctima de la flexibilización del mercado laboral, ni tan siquiera que se haya visto afectado en modo alguno por el crecimiento negativo que parece haberse adueñado del país… no es nada de eso, me ha explicado hoy mientras subíamos juntos en el ascensor, es algo mucho más profundo, ha susurrando mientras miraba a un lado y a otro como con miedo de que algún otro vecino pudiera oírle.

-Ya no le veo sentido a mi trabajo –continuó-, y aunque no lo parezca, uno tiene una dignidad. Había tiempos en que uno se sentía honrado de poder endulzar un mal trago a alguien, pero lo de ahora… lo de ahora es una tomadura de pelo.

Sí, una tomadura de pelo, dijo el Sr. Eufemismo, y casi me sobresalté al oír esa expresión en su boca. Cuando llegué a mi piso y me bajé del ascensor, sentí en serio tener que despedirme de él, pues hay que reconocer que había sido siempre un vecino ejemplar. Y cuando ya estaba abriendo la puerta de mi casa, no pude evitar pensar que, en cierto modo, él también estaba siendo… vamos a decirlo claro en su honor… otra víctima de la crisis.

jueves, 24 de abril de 2014

El reloj que iba al revés

Aquel día encontró un reloj, un reloj aparentemente normal, pero que finalmente resultó no serlo tanto. Poco después de ponérselo se dio cuenta... aquel reloj contaba el tiempo al revés. Pero no solo eso, sino que tan pronto como se lo ajustaba a la muñeca, el momento que estaba marcando desaparecía de su memoria, y dejaba paso a un tiempo para él ya pasado pero que, curiosamente, todavía estaba por venir. Un extraño ingenio que le permitía, por así decirlo, revivir su pasado como si fuera en realidad su futuro. Aquello parecía obra de brujería, pues el sorprendente artilugio también permitía -de existir buena voluntad, eso sí- reparar todos los errores cometidos en otro tiempo, pero desde la sabiduría y la experiencia de lo ya vivido... poca cosa.

Las aplicaciones prácticas del artefacto eran incuestionables, así que no dudó en compartirlo con los demás, y el revuelo que se formó fue tan grande que, transcurridos unos días, todo el mundo quería tener un reloj como aquel y se pensaba ya en la posibilidad de implantar su producción en serie. Y así estaban las cosas cuando, sin más ni más, desde las altas esferas, se prohibió terminantemente la reproducción del artilugio. Y para qué negarlo, no faltaron malas lenguas que dijeran que lo que querían evitar esas altas esferas era, precisamente, que se notara su falta de voluntad de arreglar las cosas.

miércoles, 23 de abril de 2014

Lluvia de estrellas

Dicen de las Líridas que es la lluvia de estrellas más impredecible de todas las que ocurren durante el año... nadie sabe cuántos meteoros atravesarán el espacio para ir a morir a la atmósfera, cerca de la Tierra. Sí, las Líridas tienen fama de ser las más impredecibles, pero eso sí, dentro de un orden, por eso fue una sorpresa que aquella noche del 22 de abril, contra toda predicción, un meteoro atravesase la atmósfera y fuera a aterrizar justo allí, en medio de la plaza, dejando un boquete enorme. Y no menos asombroso resultó que, tras tomar posesión del espacio público, este siguiera brillando con luz propia, sin la más mínima intención de apagarse. Desde luego, los habitantes de aquella tranquila ciudad no sabían cómo reaccionar ante el inesperado suceso... los únicos que no dudaron un momento fueron los niños, que sin perder ni un segundo se pusieron a explorar la nueva fisonomía de la plaza y a jugar con aquella cosa grande y brillante. Y jugaron y jugaron... y rieron hasta quedar exhaustos. Mientras tanto, en otro lugar, los mayores seguían devanándose los sesos sobre cómo encarar aquella situación tan anormal y trataban de encontrar alguna utilidad a aquella cosa extraña que les había caído del cielo. Mucho me temo que todavía no han encontrado la solución...

martes, 22 de abril de 2014

Locura interplanetaria

Todos los grandes periódicos se hicieron eco de la noticia: se había descubierto un nuevo planeta con agua en el que, según todos los indicios, la vida humana debía de ser posible.

La noticia no dejó a nadie indiferente, pues muchos pensaban que la Tierra había llegado ya al límite de sus posibilidades. No había recursos para seguir fabricando tal cantidad de objetos con el mismo furor, decían unos, se llegaría sin duda a un desaceleramiento de la economía, vaticinaban otros... hubo incluso quien se atrevió a decir que la única solución era dejar de fabricar tantas cosas, pero al oír esta propuesta todos miraron horrorizados hacia otro lado esperando que este gesto fuera suficiente para conjurar tal desvarío. Y todo siguió igual a la espera de encontrar una solución más complaciente.

Así las cosas, la aparición del nuevo astro desató una especie de locura planetaria sin precedentes y todos se pusieron a fabricar -por suerte fabricar era lo suyo- las naves que los habían de llevar al prometedor planeta. Se doblaron turnos, se hicieron horas extra y nadie, absolutamente nadie, tuvo ni un solo día de descanso hasta que todo estuvo listo para la marcha.

El día de la gran desbandada, la Tierra los vio alejarse en sus naves por el espacio y suspiró aliviada... por fin podría respirar de nuevo tranquila.