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miércoles, 7 de mayo de 2014

El cerdito y la PAH

El cerdito miró orgulloso su nueva obra recién acabada. De muros recios, aquella casita sería su nuevo hogar. No había escatimado en nada para construirla: los mejores ladrillos, las puertas más resistentes, las tejas más duraderas, en definitiva, todo lo necesario para resistir los más duros embates del lobo... A él no le pasaría lo que a otros, que habían visto cómo la inclemente fiera hacía volar sus endebles casitas por los aires...

Lo que no sabía el cerdito es que lo del lobo es cosa de cuentos, por eso su sorpresa fue mayúscula cuando vio cómo su casita se elevaba dentro de una burbuja gigante, tan real como la vida misma, que la mecía en el aire y la alzaba cada vez más alto. Y su sorpresa se tornó estupor cuando vio que de tan arriba que estaba, la burbuja se pinchaba y su casita, sucumbiendo a la fuerza de la gravedad, se precipitaba estruendosamente contra el suelo y se hacía añicos. Y yo me pregunto como será la casita del cuarto cerdito, la que resista las embestidas del lobo y de la gran burbuja. Estoy segura de que a más de uno le arreglaría la vida saberlo.